¡Hola! Hoy os traigo una receta que me hace especial ilusión y es que... ¡con ella he ganado el tercer premio en el Concurso Gastronómico de Churriana! Este postre lo titulé Recuerdos de antaño y, aunque el nombre pueda despistar un poco, es una tarta de queso con membrillo y frutos secos.
¡Espero que os guste!
Ingredientes:
- 400 ml de nata para cocinar
- 450 g de queso crema
- 100 g de azúcar blanco
- 250 g de membrillo
- 250 ml de leche
- Bizcocho para la base (podéis utilizar bizcocho de soletilla)
- Un sobre de cuajada
- Frutos secos (yo he utilizado nueces)
- 4 láminas de gelatina
- Caramelo líquido (yo lo he hecho con azúcar y agua a partes iguales, pero se puede comprar ya hecho)
- Licor al gusto (para mojar los bizcochos de soletilla). También podéis utilizar cualquier otro almíbar sin licor.
Elaboración
1. Lo primero de todo sería hacer el caramelo. Este paso es muy sencillo, solo debéis poner en un cazo agua y azúcar a partes iguales, dependiendo de cuánta cantidad queráis hacer. Hay que calentarlo a fuego medio-alto hasta que coja un color dorado. Cuando esté listo, hay que verterlo directamente en el molde donde vayamos a hacer el resto de la tarta.
2. A continuación, vamos a hacer la crema de queso. Para ello, en una olla, mezclamos el queso crema, la nata, el azúcar, y la cuajada disuelta en la leche. Hay que calentarlo todo, removiendo constantemente y teniendo mucho cuidado para que no se pegue. Una vez que hierva, lo retiramos y vertemos la mitad de la mezcla en nuestro molde, justo encima del caramelo. La otra mitad la reservamos.
3. La tercera capa de nuestra tarta es la de membrillo. Únicamente hay que calentar el membrillo hasta que su consistencia permita añadir las láminas de gelatina, hidratadas previamente. Cuando se hayan disuelto, hay que verter esta masa en nuestro molde. Llevaríamos en total tres capas: el caramelo, la mitad de la mezcla de queso y la capa de membrillo.
4. Ahora, como cuarta capa, tenemos que añadir la otra mitad de mezcla de queso que reservamos previamente (paso 2).
5. Por último, tenemos que mojar nuestros bizcochitos en licor. También podéis utilizar cualquier otro almíbar que no tenga alcohol. Los vamos colocando con cuidado para formar la última capa de nuestra tarta. Dejarla enfriar en la nevera por un mínimo de 4 horas.
6. Esta tarta tiene una peculiaridad: hay que darle la vuelta al desmoldarla. Así, nos quedará los bizcochos abajo del todo y el caramelo por arriba. Además, la capa de membrillo quedará en medio de las capas de queso. Una vez desmoldada, hay que decorarla con frutos secos o ¡como más os guste! En mi caso, utilicé nueces y membrillo.
¡¡¡¡A disfrutar!!!!
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